Meta ha anunciado modificaciones en sus procesos de moderación de contenido, las cuales tendrán un impacto significativo en la distribución de noticias falsas y discursos de odio. Mark Zuckerberg confirmó la eliminación de sus programas de verificación de datos en el cual colaboraba con más de 100 organizaciones internacionales que analizaban y etiquetaban contenido potencialmente falso a lo largo de todas sus plataformas. En su lugar, la moderación de contenido estará a cargo de las “Community Notes”, las cuales permiten a los usuarios añadir contexto adicional a publicaciones mediante comentarios colaborativos y evaluadas por los mismos miembros de la red. Según lo expresado por Zuckerberg, estos cambios responden a la necesidad de corregir los errores en los procesos de moderación de contenido de Meta y de restablecer la libertad de expresión, así con esas palabras. En teoría, esto podría parecer una buena idea; sin embargo, me preocupa su impacto en contextos como el de Latinoamérica, donde las redes sociales son una de las principales fuentes de información para millones de personas y donde existe una gran polarización del contenido publicado. Sin una moderación adecuada, los contenidos que promuevan discriminación y discursos de odio podrían ganar mayor visibilidad, la desinformación sobre el cambio climático podría obstaculizar los esfuerzos para abordar esta crisis global mientras que, en el ámbito de la salud pública, la difusión de información falsa sobre vacunas o tratamientos podría tener consecuencias graves para millones de personas.
Entiendo que la narrativa detrás de estos cambios se centra en la libertad de expresión, pero también es importante discutir dónde deberían establecerse los límites de este derecho. Es cierto que proteger la libertad de expresión es esencial, pero también cabe preguntarse hasta qué punto se puede permitir la proliferación de noticias falsas y discursos de odio bajo este principio. Las redes sociales fueron concebidas para dar voz a todos, pero 20 años después del nacimiento de Facebook, estas plataformas nos han llevado a un mundo significativamente más polarizado y lleno de noticias falsas.
Si bien veo con preocupación estos cambios, también es cierto que los esfuerzos de los programas de verificación de información han sido insuficientes. Moderar contenido a nivel global con millones de usuarios es un esfuerzo titánico y resulta prácticamente imposible que todos estén contentos son los resultados, especialmente cuando se trata de política, religión, identidad cultural, salud pública y cambio climático. Incluso antes de estos cambios, nuestras redes sociales ya eran entornos polarizados donde la desinformación prevalece a diario.
Por supuesto, estos cambios no solo vienen del interior de Meta, ya curiosamente están alineados con parte del discurso político del nuevo presidente de los Estados Unidos. Según diversos análisis, la eliminación de los verificadores de datos y la relajación de las políticas de moderación de contenido en Meta podrían interpretarse como un intento de la empresa por acercarse a la nueva administración y evitar posibles regulaciones o conflictos.
Para quienes trabajan en comunicación y marketing digital, es importante que entendamos el verdadero impacto de los cambios que se vienen y adoptar un enfoque pragmático para afrontarlos. Más allá de las posibles preocupaciones, debemos adaptarnos a este nuevo escenario y buscar cómo mitigar estos riesgos mientras aprovechamos las oportunidades que surgen. Las decisiones de Meta son un cambio en cómo las plataformas moderan contenido así que nos corresponde asumir un papel más activo. Nos hemos convertido solo en consumidores de contenido y eso también nos convierte parte del problema. Adaptarnos no significa conformarnos, sino encontrar soluciones prácticas que nos ayuden a generar un mejor ecosistema digital.
Quizás soy un poco idealista, pero lo mejor que podemos hacer en este momento es, a nivel personal, promover y generar contenido de calidad, ser tolerantes con los diferentes puntos de vista, entender que cada uno de nosotros vive en realidades diferentes y sobre todo, denunciar contenido falso. Al final del día estas plataformas nacieron como una red social y una red social la construimos entre todos.
